lunes, 27 de abril de 2015

Despertarse soñando



Buenas a todos.

Hoy me he despertado recordando el sueño que he tenido esta noche, un sueño que parecía que comenzaba un miércoles con un viaje en bus. Según iba avanzando el viaje nos adentrábamos en un paisaje precioso, de verdes campos, de viviendas tradicionales, montañoso y con gente acogedora.

Cuando bajamos del autobús nos encontramos con un monumento, bueno para nosotros era un monumento, una pista de baloncesto, de altos techos, con multitud de asientos para que la gente venga a vernos y un montón de trincheras que los lugareños del lugar llamaban vestuarios. Hicimos miles de tiros a canasta, ejercicios que ya habíamos hecho muchas veces fuera de ese sueño, pero no eran igual que siempre, se notaba un ambiente muy diferente, una sensación de concentración enorme, de ganas de empezar a jugar, de disfrutar donde estábamos, a todos los que integrábamos la expedición se nos cambió la mirada, se nos puso una mirada de deseo y de competición.

Llego el día de la primera batalla, el sueño empezaba realmente a sentirse más profundo, como muchas de las buenas historias, esas historias que te enganchan y no puedes dejar de estar pendiente de ellas empieza con una batalla épica y un rival “Top”, contra un rival gigante, tan grande como un molino. Una batalla de esfuerzo físico, de golpes dados y golpes recibidos, de un momento bueno para cada jugadora, de esfuerzo mental para no desconectarse. El rival nos hacía esforzarnos al máximo sin dar su brazo a torcer y por supuesto sin darlo nosotros en ningún momento. Esta batalla tenía que durar 40 minutos pero nos estaba gustando tanto el trabajo que estábamos realizando que preferimos alargarlo 10 más para ganarla y dar un golpe sobre la mesa.

La siguiente parte del sueño no resultó tan agradable, perdimos la batalla pero seguimos demostrando que éramos un grupo que nunca se rendía, que luchaba junto y que formaba un grupo brutal. Seguramente muchos de los rivales que teníamos después de perder esa batalla contra un rival que lo hizo muy bien se vendría abajo, pero en el sueño que estaba disfrutando no pasaba eso, la gente se animaba unos a otros, se regalan audios de ánimo, vídeos de motivación, se despertaban unas a otras con cánticos, con bailes, con carteles de realidades, con la ilusión de una niño pequeño cuando sabe que va a una tienda que está el juguete que quiere y tiene que conseguirlo con sus padres.

Después de lo vivido la tarde anterior la siguiente batalla fue épica, luchando contra un equipazo que encima tiene a una de las mejores jugadoras de la liga, no es la mejor porque hay 10 por delante que en su ficha pone Leganés. Esfuerzo por parte de todos los integrantes, las jugadoras luchando las diez sin descanso, cuando estaban en el banquillo, gritaban, animaban, se tiraban al suelo para estar más cerca, “empujaban” a las compañeras del campo para que tuviesen más fuerza. Parte del cuerpo técnico afónicos no paraban de gritar para apoyar y mejorar aun jugándose estar peor.

Fue una batalla muy dura, con esfuerzos sobrehumanos, con ayudas constantes a las compañeras, con carreras para conseguir que no metiesen canastas fáciles, muchas veces al suelo para recuperar balones, aguantando cargas para rebotear, golpes, contactos, etc…

Pero todo ese esfuerzo tenía su recompensa, llegamos a la final!!! Esto era algo que nunca me había pasado, dentro de un sueño aparecía otro sueño el de poder estar en la final y poder llegar a Liga Femenina. Que grande lo que estábamos consiguiendo, mejor dicho que grande lo que habíamos conseguido.

Tengo muy claro porque conseguimos llegar a la final, porque nos merecíamos ser el equipo que más minutos jugase juntos en esta fase, somos los que más disfrutamos jugando juntos, porque este equipo no especula, lucha con todo lo que puede, cuando una jugadora está mal por lesión o por enfermedad da igual se vacía como si no le pasase nada, arriesga, es un equipo atrevido, juega con el corazón y con el apoyo de todos los que componen el equipo que no es solo las jugadoras y el cuerpo técnico, son los familiares, amigos, cantera y todos los que nos apoyaron de cerca en Lugo o desde donde podían.

La final se decidió por un poquito, por 3 puntos, nos ganaron pero como ya puse me sentí superorgulloso por su lucha, entrega, por no relajarse hasta que el partido acaba, por cómo se apoyaron, por como la gente que nos acompañaba a Lugo no paraba de animarlas, de gritar el nombre de ellas, el nombre del club, por la reacción tras el partido de la gente dándonos su calor, no solo los nuestro, mucha de la gente que estaba en Lugo que al principio no eran simpatizantes nuestros y se han enganchado a este equipo.

Cualquiera pensaría que me despertaría del sueño justo al final de ese partido, abriendo los ojos pensando en que era una pesadilla por perder en los últimos segundos, todo lo contrario el sueño continuaba, cambiaba de ambiente, se trasladaba a un autobús, donde en la parte trasera pasado unos minutos del viaje de vuelta a casa empezaba a sonar una guitarra española, empezaba a cantar Antoñito con Javi a la “caja” y se empezaba a animar la gente.

Tengo que reconocer que me costó un poco animarme, que me toco un momento de bajón al leer mensajes (tenia 354) de tanta gente que estaba tan ilusionada con nosotros y se dedicaban a animarme y a que le trasladase el ánimo a las jugadoras y los demás del cuerpo técnico. Pero luego ya no paré de estar en la fiesta trasera del bus.

El autobús ya no era el de un equipo que había perdido una final, era el de un EQUIPAZO que había hecho una temporada de la re….lla, que todas se habían unido, donde no había nadie que no animase a nadie, donde las lágrimas eran por lo bonito que sucedía y no por nada malo, donde la gente que venía con nosotros ya no quería/podía dormir y se animaba a cantar algunas canciones, donde Goyo (nuestro gran conductor) pitaba a ritmo, donde se soltaban rimas graciosas, había risas, abrazos, firmas, proyectos de viajes, etc.

Así he despertado hoy, recordando todo eso, no como un sueño, como una experiencia única, que no volverá a pasar igual, puede que parecido pero no igual.

Gracias chicas y cuerpo técnico, por la confianza en mí, por enseñarme tanto, por hacerme un poquito más sabio, por escucharme en mis ideas y opiniones, por cuando me equivoco decírmelo no como reproche sino para que aprenda de ello, por hacerme disfrutar, por levantarme en cada partido más de 100 veces para celebrar lo bien que hacéis las cosas, por animarme, por demostrar a la cantera que los equipos unidos son los que llegan a conseguir cosas grandes, por ser agradecidas, por siempre aceptar un consejo, por mejorar como habéis mejorado, por vuestra profesionalidad, por formar una familia en las buenas y uniros más aún en las malas,

Tendría una frase o palabra para cada una de vosotras jugadoras, pero ya visteis el domingo algo de lo que os puedo decir, Nacho y Pórtela gracias por tantas cosas dentro y fuera del campo!! Antonio, el gran fisio, el que sabe cómo aconsejarme siempre que necesito una cerveza con él, me has conseguido hacer entender cosas que por poca experiencia o simplemente por no tener esa capacidad no entendía, si Antonio lo sé, podría ser culturista si no fuese por… Chus muchas gracias por estar siempre para cualquier duda o pregunta que te hacía y por escuchar a un enano como yo a tu lado.

Un GRAN abrazo y muchos besos

“Lo bonito de los sueños es que a veces se cumplen”
“Soy, porque nosotras somos”
“Hay que atreverse a ser grande”

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