Buenas a todos.
Hoy me he despertado recordando el sueño que he tenido
esta noche, un sueño que parecía que comenzaba un miércoles con un viaje en
bus. Según iba avanzando el viaje nos adentrábamos en un paisaje precioso, de
verdes campos, de viviendas tradicionales, montañoso y con gente acogedora.
Cuando bajamos del autobús nos encontramos con un
monumento, bueno para nosotros era un monumento, una pista de baloncesto, de
altos techos, con multitud de asientos para que la gente venga a vernos y un montón de trincheras que los
lugareños del lugar llamaban vestuarios. Hicimos miles de tiros a canasta, ejercicios
que ya habíamos hecho muchas veces fuera de ese sueño, pero no eran igual que
siempre, se notaba un ambiente muy diferente, una sensación de concentración
enorme, de ganas de empezar a jugar, de disfrutar donde estábamos, a todos los
que integrábamos la expedición se nos cambió la mirada, se nos puso una mirada
de deseo y de competición.
Llego el día de la primera batalla, el sueño empezaba
realmente a sentirse más profundo, como muchas de las buenas historias, esas historias
que te enganchan y no puedes dejar de estar pendiente de ellas empieza con una batalla épica y un rival “Top”, contra un rival
gigante, tan grande como un molino. Una batalla de esfuerzo físico, de golpes
dados y golpes recibidos, de un momento bueno para cada jugadora, de esfuerzo mental para no desconectarse. El rival nos
hacía esforzarnos al máximo sin dar su brazo a torcer y por supuesto sin darlo
nosotros en ningún momento. Esta batalla tenía que durar 40 minutos pero nos
estaba gustando tanto el trabajo que estábamos realizando que preferimos
alargarlo 10 más para ganarla y dar un golpe sobre la mesa.
La siguiente parte del sueño no resultó tan agradable,
perdimos la batalla pero seguimos demostrando que éramos un grupo que nunca se
rendía, que luchaba junto y que formaba un grupo brutal. Seguramente muchos de
los rivales que teníamos después de perder esa batalla contra un rival que lo
hizo muy bien se vendría abajo, pero en el sueño que estaba disfrutando no
pasaba eso, la gente se animaba unos a otros, se regalan audios de ánimo, vídeos
de motivación, se despertaban unas a otras con cánticos, con bailes, con carteles de realidades, con la ilusión de una niño pequeño cuando sabe que va a una tienda que está el juguete que quiere y tiene que conseguirlo con sus padres.
Después de lo vivido la tarde anterior la siguiente
batalla fue épica, luchando contra un equipazo que encima tiene a una de las mejores
jugadoras de la liga, no es la mejor porque hay 10 por delante que en su ficha pone Leganés. Esfuerzo por parte de todos los integrantes, las
jugadoras luchando las diez sin descanso, cuando estaban en el banquillo,
gritaban, animaban, se tiraban al suelo para estar más cerca, “empujaban” a las
compañeras del campo para que tuviesen más fuerza. Parte del cuerpo técnico afónicos
no paraban de gritar para apoyar y mejorar aun jugándose estar peor.
Fue una batalla muy dura, con esfuerzos sobrehumanos, con
ayudas constantes a las compañeras, con carreras para conseguir que no metiesen
canastas fáciles, muchas veces al suelo para recuperar balones, aguantando
cargas para rebotear, golpes, contactos, etc…
Pero todo ese esfuerzo tenía su recompensa, llegamos a la
final!!! Esto era algo que nunca me había pasado, dentro de un sueño aparecía
otro sueño el de poder estar en la final y poder llegar a Liga Femenina. Que
grande lo que estábamos consiguiendo, mejor dicho que grande lo que habíamos
conseguido.
Tengo muy claro porque conseguimos llegar a la final,
porque nos merecíamos ser el equipo que más minutos jugase juntos en esta fase, somos los que más disfrutamos jugando juntos,
porque este equipo no especula, lucha con todo lo que puede, cuando una
jugadora está mal por lesión o por enfermedad da igual se vacía como si no le
pasase nada, arriesga, es un equipo atrevido, juega con el corazón y con el
apoyo de todos los que componen el equipo que no es solo las jugadoras y el
cuerpo técnico, son los familiares, amigos, cantera y todos los que nos
apoyaron de cerca en Lugo o desde donde podían.
La final se decidió por un poquito, por 3 puntos, nos ganaron
pero como ya puse me sentí superorgulloso por su lucha, entrega, por no
relajarse hasta que el partido acaba, por cómo se apoyaron, por como la gente
que nos acompañaba a Lugo no paraba de animarlas, de gritar el nombre de ellas,
el nombre del club, por la reacción tras el partido de la gente dándonos
su calor, no solo los nuestro, mucha de la gente que estaba en Lugo que al
principio no eran simpatizantes nuestros y se han enganchado a este equipo.
Cualquiera pensaría que me despertaría del sueño justo al
final de ese partido, abriendo los ojos pensando en que era una pesadilla por perder en los últimos segundos, todo
lo contrario el sueño continuaba, cambiaba de ambiente, se trasladaba a un autobús,
donde en la parte trasera pasado unos minutos del viaje de vuelta a casa
empezaba a sonar una guitarra española, empezaba a cantar Antoñito con Javi a
la “caja” y se empezaba a animar la gente.
Tengo que reconocer que me costó un poco animarme, que me
toco un momento de bajón al leer mensajes (tenia 354) de tanta gente que estaba
tan ilusionada con nosotros y se dedicaban a animarme y a que le trasladase el ánimo
a las jugadoras y los demás del cuerpo técnico. Pero luego ya no paré de estar
en la fiesta trasera del bus.
El autobús ya no era el de un equipo que había perdido
una final, era el de un EQUIPAZO que había hecho una temporada de la re….lla,
que todas se habían unido, donde no había nadie que no animase a nadie, donde
las lágrimas eran por lo bonito que sucedía y no por nada malo, donde la gente
que venía con nosotros ya no quería/podía dormir y se animaba a cantar algunas
canciones, donde Goyo (nuestro gran conductor) pitaba a ritmo, donde se
soltaban rimas graciosas, había risas, abrazos, firmas, proyectos de viajes, etc.
Así he despertado hoy, recordando todo eso, no como un
sueño, como una experiencia única, que no volverá a pasar igual, puede que
parecido pero no igual.
Gracias chicas y cuerpo técnico, por la confianza en mí,
por enseñarme tanto, por hacerme un poquito más sabio, por escucharme en mis
ideas y opiniones, por cuando me equivoco decírmelo no como reproche sino para
que aprenda de ello, por hacerme disfrutar, por levantarme en cada partido más de 100
veces para celebrar lo bien que hacéis las cosas, por animarme, por demostrar a
la cantera que los equipos unidos son los que llegan a conseguir cosas grandes,
por ser agradecidas, por siempre aceptar un consejo, por mejorar como habéis
mejorado, por vuestra profesionalidad, por formar una familia en las buenas y
uniros más aún en las malas,
Tendría una frase o palabra para cada una de vosotras jugadoras,
pero ya visteis el domingo algo de lo que os puedo decir, Nacho y Pórtela gracias por tantas cosas
dentro y fuera del campo!! Antonio, el gran fisio, el que sabe cómo aconsejarme
siempre que necesito una cerveza con él, me has conseguido hacer entender cosas
que por poca experiencia o simplemente por no tener esa capacidad no entendía, si
Antonio lo sé, podría ser culturista si no fuese por… Chus muchas gracias por
estar siempre para cualquier duda o pregunta que te hacía y por escuchar a un
enano como yo a tu lado.
Un GRAN abrazo y muchos besos
“Lo bonito de los sueños es que a veces se cumplen”
“Soy, porque nosotras somos”
“Hay que atreverse a ser grande”
Oscar (@oscarmostoles)